Réplicas de amplificadores gigantes construidos completamente en cartón se convierten en zonas de juego para recorrer, experimentar e intervenir por los minis.

El espacio pone a prueba el ingenio e imaginación de los participantes motivándolos a experimentar con los sonidos e interviniéndolos con colores. Utilizando simples materiales con infinita imaginación.

Una experiencia para vivir en familia compartiendo las primeras percepciones espaciales de los más pequeños, formando parte de su juego y potenciando su imaginación.