Escuchar mucha música y vivenciarla desde pequeño o asistir a conciertos de estilos muy diversos para formarse un criterio, son dos de los elementos que conforman la filosofía de minimúsica para acercar este arte a las familias. Así, los diferentes escenarios tendrán un tamaño y volumen adecuados a este público tan especial, facilitando su inmersión en la experiencia del directo.